sábado, 18 de septiembre de 2010

Reflexiones sobre la incidencia de la cultura en la economía

17 de Septiembre 2010

Con el propósito de explicar el valor que las industrias culturales aportan a las economías domésticas y regionales, la subsecretaria de Gestión Cultural de la Nación, Marcela Cardillo; la economista brasileña Edna Dos Santos y su colega español Albert de Gregorio reflexionaron en la mesa “La incidencia de la cultura en la economía”, título con el que todos manifestaron su acuerdo. El moderador del encuentro fue Mariano Ovejero, secretario de Cultura de Salta.

“Inclusive un liberal como Adam Smith ha sopesado el valor de la cultura”, desafió Cardillo al comienzo de su intervención, cuando historizó la relación entre la cultura y la economía, un vínculo hoy consolidado: “En 2009, la cifra del PBI Cultural alcanzó el 3,5% del PBI nacional, cifra mayor a la de España, Francia, Colombia o Chile”, indicó la funcionaria, junto con otros porcentajes que ilustran el peso que hoy tienen los bienes y servicios culturales en la economía argentina. “Las industrias culturales son instrumentos fundamentales de creación y difusión de la cultura. Es esta relevancia la que justifica la intervención del Estado en el área”, subrayó.

En referencia al vínculo entre cultura y desarrollo, sostuvo: “La cultura posee un valor central e indispensable para el desarrollo integral humano, y para la superación de la pobreza y la desigualdad. El desarrollo económico y social sustentable, así como la integración y la inclusión social, sólo son posibles cuando están acompañados de políticas públicas que tienen en cuenta la dimensión cultural y respetan la diversidad”.

Al pensar la cuestión en clave supranacional, Cardillo consideró que, en un mundo globalizado, la política cultural de un país es central para preservar su diversidad cultural: “Potenciar la dimensión regional es fortalecer las condiciones nacionales. Por ello, debemos avanzar en la incorporación activa de la dimensión cultural en los acuerdos regionales de integración”.

Analizando la situación actual del país, la subsecretaria afirmó: “Todos los indicadores demuestran que la cultura argentina crece y que el país crece. En un contexto de crisis internacional, se crearon miles de empleos, mejoró de manera sensible la distribución del ingreso y disminuyó significativamente la pobreza. El consumo, el ahorro, la inversión y las exportaciones se incrementaron en forma notable. Es fundamental que las buenas mediciones en materia de cultura se plasmen en políticas concretas”.

Para concluir, mirando los desafíos futuros, Cardillo manifestó: “Hay que pensar la intervención del Estado desde un proyecto cultural nacional, federal y popular, en el proceso de integración latinoamericana y a partir de una profundización de la democracia con mayor justicia social. Hay que dar la lucha en el campo de la cultura: la transformación es esencialmente cultural, que es lo que nos define como país. Lo que las manifestaciones culturales puedan transmitir de modo libre y abierto tiene una incidencia de primer orden en la agenda política, económica y social”.

A su turno, Dos Santos, jefa del Programa Economía Creativa de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), mostró los recientes resultados del Informe del organismo sobre este tema.

En su presentación, se explayó sobre la interfase entre cultura y economía, y enumeró los principales puntos de una agenda de desarrollo. “Necesitamos restaurar la ética en la economía. Necesitamos la cooperación global. Ha habido un cambio de paradigma: es momento de mirar más allá de la economía y tener un enfoque holístico sobre el desarrollo”, exclamó.

“Cada día, en todas partes del mundo, se consume cultura”, recalcó la especialista del Brasil, y pidió detenerse a pensar las consecuencias de este enunciado simple. “En tiempos de crisis, la demanda de cultura se mantiene elevada”, añadió. “La economía creativa (o cultural) es una opción factible. Es un concepto que está ganando terreno y que hoy se utiliza como estrategia de desarrollo”. Sobre cómo abordarla, Dos Santos explicó que es una realidad multidimensional, y que debe observarse transversalmente: “Como estrategia de futuro, hay que contar con una política concertada y multidisciplinar, que involucre a las distintas áreas de Gobierno: creación, innovación, ciencia y tecnología tienen que caminar de la mano, conciliando los procesos nacionales con los internacionales”.

La economista, que trabaja en las Naciones Unidas desde 1983, elogió el buen desempeño logrado por la balanza de productos y servicios culturales de la Argentina, que muestra un crecimiento de magnitud. Y para finalizar su disertación, llamó a reforzar las alianzas estratégicas del Estado con el sector privado y la sociedad civil para dinamizar la economía creativa. “Que esta sea la estrategia del siglo XXI, adaptada a la especificidad de cada país y región: logar que la cultura, la economía, la tecnología y los aspectos sociales caminen juntos”.

En tercer lugar, De Gregorio, especialista en Gestión Pública y docente de la Universidad de Barcelona, acercó al debate la idea de gobernanza o gobernabilidad, vinculada con la intervención en el ámbito local, su área de estudio. “En un contexto de crisis institucional y crispación mediática –en el que los medios juegan a favor del desprestigio de la clase política–, los gobiernos locales deben definir estrategias basadas en un nuevo contrato social. Y la cultura y sus valores aportan a la pluralidad y a la diversidad, a la creación de una nueva forma de gobierno de tipo relacional que recupere la confianza e incremente la gobernabilidad”, concluyó. 

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